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martes, 27 de septiembre de 2016

LA BUENA SUERTE CON SONAJAS, CASCABELES Y SONAJEROS

 
Es muy común emplear en las limpias de negatividad sonajas o sonajeros agitándolos alrededor de la persona para que el poder de su sonido y de los elementos con que está formado actúe sobre el aura y la limpie de malos efluvios.  Suelen ser de diversas formas y tamaños y estar confeccionados con calabacitas rellenas de semillas, aunque según cada creencia y país de origen, cambian las formas, tamaño y preparación. Su origen está en infinidad de culturas pero en todas coincide su uso, liberar y limpiar las energías negativas y atraer la buena suerte.

Bajo su cándida e inocente apariencia de juguete sónico, el sonajero esconde todo un pensamiento mágico transmitido a través de generaciones por la tradición oral popular.

Este objeto, que forma parte de los primeros años de la vida del niño y coexiste, en su indumentaria y quehacer diario, con otros elementos profanos y cristianos de protección, le entretiene, le alivia, ejerce de atributo profiláctico, lo identifica a ojos de los demás y contribuye a transmitirle fuerza y valor.

Su vinculación con los amuletos hace que sus orígenes sean tan antiguos como el hombre y existen referencias desde el Neolítico.

Los primeros que se conocen, calabazas secas, esferas de arcilla, cáscaras de coco, huevos de ave y conchas de molusco rellenas de piedrecitas o con cuerpos percutores independientes fijados a un soporte, servían para alejar a los malos espíritus gracias al ruido que producían al girarlos y moverlos.

Sacerdotes y chamanes los utilizaban en los momentos donde las sociedades primitivas eran más vulnerables a la agresión como el nacimiento y la muerte.
 

lunes, 12 de septiembre de 2016

RECETA ANTIGUA PARA PREPARAR EL INCIENSO DEL ÉXITO

 
Los manuscritos antiguos dicen que los Kabalistas de su tiempo quemaban incienso para complacer a Jehová, como se lo pidió a Moisés, y llevaban en mente y pensamientos de las fuerzas en cuyos poderes descansaban el éxito de sus deseos.
 
Los antiguos judíos, para tener éxito en sus aventuras, quemaban incienso a su Dios y cuando expresaban su deseo decían : Adonay, Jehová, Adonay.
 
Una fórmula para hacer incienso que ha probado ser muy popular, es la siguiente:
 
Se toma:
 
Madera de sándalo en polvo 30%
Mirra 10%
Hojas de Pachuli 5%
Raíz de Lirio de Florencia en polvo 5%

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