Pastor bueno que diste la vida por tus ovejas,
y a nosotros, tu manso rebaño,
nos encomendaste al cuidado
de tu Madre, la Santísima Virgen María,
estando pendiente del árbol de la Cruz:
Te pido que por tu santa intercesión
me concedas la dicha de una vida hermosa,
y que pueda yo salir del oscuro pozo
en el que ahora me encuentro,
líbrame, oh1 Jesús mío, de mis penas,
de mis angustias y depresiones,
de los miedos internos que sufre mi mente,
de la tristeza, de la apatía, de la angustia...
Dale Señor, a mi mente, la ansiada libertad
que me permita disfrutar sin miedos
de todos los momentos bellos que la vida me ofrece,
que no sufra ante lo desconocido,
dame valentía Dios y Señor mío,
dame valor para afrontar las dificultades
sin caer antes de haberlo intentado siquiera,
pues son muchos mis temores
y muy poca la seguridad que necesito
para afrontar el día a día sin angustia.
