Ando con San Pedro porque
él tiene la llave del cielo,
entregada por Nuestro Señor Jesucristo.
Llave que cerrará mi cuerpo,
a los enemigos corporales y espirituales,
al que me desee mal o me quiera perjudicar.
San Pedro me cubra con su sombra,
para andar yo siempre protegido,
y me de las fuerzas necesarias
para vivir una vida honesta,
sin malos sobresaltos,
sin miserias, sin peligros,
siempre a salvo y confortado.
La llave de San Pedro,
abrirá mis caminos,
para la felicidad y el éxito,
la fortuna y la prosperidad.
