Glorioso San Benito,
tu humildad y grandeza de corazón
te condujeron a ser Santísimo confesor del Señor;
Padre y jefe de los monjes,
santo Benedictino, monje perfecto,
que tantos milagros realizaste,
por la gracia de Dios,
a ti recurro en la dificultad.
Te ruego que intercedas por mi,
ante nuestro Padre Creador,
por la salud de mi alma, cuerpo y mente.
Destierra de mi vida, de mi casa,
Destierra de mi vida, de mi casa,
las asechanzas del maligno espíritu.
Líbrame de mis enemigos,
como el cuervo te libró del pan envenenado,
alejándolos de mí donde nunca pueda
encontrarme con ellos
ni ser blanco de sus maldades,
de malas lenguas y hechicerías,
que perturben el bien y los dones
que disfruto en mi vida.
