Santo Niño de las Suertes,
de pureza virginal,
es tan bello tu semblante
como no hay otro igual.
En tu dulce reposo hay tal ternura
que de mi corazón hace brotar
los más tiernos sentimientos,
de amor, alegría y paz.
Es tu carita el lucero
que da alegría a mi vida,
pues son tantas hoy mis penas
que solo con verte pienso
que me puedas ayudar.
Dame favor, Niño Hermoso,
tu que eres milagroso,
que a ti acudo fervoroso
para mi sino cambiar.
Bendito y Divino Niño,
ten compasión de este alma
que padece necesidades,
cambia mis males por bienes,
dame luz en la oscuridad.


