Oh amabilísimo Jesús,
cuya ardiente caridad hace inflamar a las almas
en vuestro divino amor,
y con los ejemplos de esta virtud que Vos mismo
practicásteis viviendo en este mundo,
y con los ejemplos de esta virtud que Vos mismo
practicásteis viviendo en este mundo,
encendéis los corazones de los justos
hasta abrasarlos en la hoguera de vuestro amor.
Por la caridad que abrasaba
el corazón del bendito San Amaro,
la cual le obligaba a salir a los caminos
en busca de los pobres enfermos y peregrinos
que llegaban cansados y a cargárselos sobre su espalda
conduciéndolos al Santo Hospital
conduciéndolos al Santo Hospital
para curarlos y asistirlos:
