Que la paz sea contigo,
bendita princesa niña,
virgen Santa Filomena,
santa Hija de la Luz,
que con tan solo 13 años,
fuiste martirizada
por no ceder tu virginidad
que habías consagrado a Dios.
Postrado ante tus pequeños pies,
oh grande y gloriosa Santa,
vengo a presentarte mi fervorosa oración;
acógela benignamente y obtén para mí
las gracias que me son necesarias.
Tengo un corazón atribulado.
Siento fuertes los golpes del dolor.
La desventura me oprime.
Recurro, pues, a tu auxilio divino.
Ayúdame y mira mi oración.
Santa Filomena, ruega por mí.
Gloria al Padre ...
Fatigado y sin consuelo,
Santa Filomena, ruega por mí.
Gloria al Padre ...
Fatigado y sin consuelo,
privado de esperanza,
sólo y oprimido por las tribulaciones,
espero ser por ti atendido.

