Sapientísimo Niño de Atocha,
bondadoso y complaciente
con los necesitados,
a quienes siempre socorriste
en todas sus dificultades.
General protector de todos los hombres,
general amparo de desvalidos,
médico divino de cualquier enfermedad
siempre dispuesto a dar ayuda y consuelo.
Poderosísimo Niño;
yo te saludo, ya ti acudo en este día
a pedirte ayuda y solución
para solucionar mis dificultades,
y pedirte la apertura de caminos
para obtener un futuro de éxitos.
