Purísima Virgen de Belén,
de todos los hombres Madre
e hija de Dios Padre, Nuestro Señor,
ayúdanos en este duro camino de la vida,
condúcenos por el camino de la esperanza,
míranos con tu dulce mirada,
cobíjanos bajo tu confortable manto,
líbranos de males y peligros.
Tierna Madre de Jesús
a quien tienes en tus brazos,
enséñanos a adorarlo y a quererlo,
como tu supiste hacerlo,
que sea siempre para nosotros
el árbol fuerte en quien sostenernos.
