La piedra imán, es una magnetita, que por su virtud de atraer se emplea en magia para actuar por simpatía, y atraer con ella lo que precisemos. Con ella se trabaja y se venera como un talismán poderosísimo.
En la religión santera, es propiedad de Oyá, que la dio a los hombres para encontrar la paz, el amor, la salud y la suerte en general.
Encontramos en el sincretismo religioso de la religión, pasajes donde se cuenta que Jesús estuvo sentado en ella junto a un pozo, y bautizó a la Samaritana.
También llamada “Sóngué” o Fumándánda-Kimpesa; la piedra imán se debe preparar o ritualizar, acto que puede hacerlo cualquier persona.
Destacaremos alguna de las diferentes formas de prepararla:
Prepararemos un cocimiento con albahaca, prodigiosa, mejorana, álamo, romero, aguardiente, miel, vino, agua de mar, agua bendita, y unas piedras de “benjuí”, se cuece todo, para después de colarlo darle un baño y dejarla por espacio de siete días en el interior de la cazuela, transcurrido dicho tiempo, se la lava con agua fresca y limpia.
Se puede llevar consigo ( bolso o bolsillo) y alimentar regularmente con limaduras de hierro.
Otras personas la entierran envuelta en un paño blanco durante siete días, y la poner por la noche durante 7 días a la luz de la luna en la fase de creciente.