No hay ningún amuleto tan cargado de simbolismo, historia y leyenda como el Escarabajo Sagrado que ya se usaba en el antiguo Egipto para ayudar tanto a los vivos como a los muertos. Se llevaba como abalorio o dije protector en pulseras collares, anillos, pendientes y diademas.
Cleopatra lo lucía engastado en sus joyas más valiosas y no solo para realzar su belleza sino también para hacer frente a las intrigas de los enemigos que intentaban separarla de su amado Marco Antonio.
En un principio los escarabajos disecados fueron tenidos por los egipcios como amuletos poderosos. Fueron introducidos en los sarcófagos desde los primeros tiempo como protección mágica para el difunto. En especial se situaba uno de estos insectos sobre el corazón para impedirle que testimoniara contra el difunto, ya que pensaban que el corazón era un órgano independiente con respecto al resto del cuerpo.
Con el tiempo, estos escarabajos auténticos fueron sustituidos por reproducciones en materiales menos perecederos y surgieron los amuletos llamados escarabeos que llevaban en su base una fórmula mágica tomada del libro de los muertos y en su parte superior el jeroglífico del corazón.