Esta bendita piedra es uno de los talismanes más potentes y fuertes para cuestiones laborales, monetarias y financieras...
Ara es sinónimo de altar. Las piedras de ara, son trozos de mármol recogidas de los altares mayores de los templos o iglesias, bien porque han sido derruidos, cambiados, etc. En el altar mayor de los templos es donde se realizan los rituales, por lo que no solo son piedras benditas, sino que han recogido todas las energías de los actos (ofrendas, sacrificios…) que han sido hechos sobre ellas, por eso las piedras de ara más valoradas son las que proceden de altares donde se ha celebrado la misa católica, por ser este el mayor sacrificio, ya que en él se realiza la transformación del pan y el vino en la sangre y cuerpo de Cristo, y tanto el cáliz como la patena han estado en contacto con esta piedra.
ORACIÓN
Poderosa Piedra de Ara
que entre mármoles naciste
y que bendecida fuisteis
por San Pedro y San Juan
en el río del Jordán.
Te tomo San Agustín y dijo así:
“Quien tuviera esta Santa Piedra
y esta bendita Oración
será la persona que para ella
no habrá Brujos ni Hechiceros
que la atormentaran su cuerpo”.
Las Armas de mis enemigos
serán tardadas y pesadas
y las armas mías serán listas y delgadas.
Con el manto de María Santísima
cubra mi frente la Hostia Consagrada
que tengo dentro de mí.
María Santísima dijo así:
“Quien tuviera esta Santa Piedra
y esta bendita Oración
será la persona que nunca
encontrara abatimiento en el mundo,
mas su casa será bendecida,
su familia socorrida,
sus negocios florecidos,
y siendo así alcanzara
trescientos días de indulgencia
en la hora de su muerte.”
Amén Jesús, María y José.
Las iglesias del primitivo cristianismo utilizaban como mesa del altar enormes bloques pétreos pulidos, pero en la parte central taladraban un hueco de unas medidas adecuadas en los que introducían reliquias de algún santo, pedazos de lignum crucis, o talismanes sagrados para significar la conexión interna entre el cielo y la tierra, ente el oficiante y el oficios, entre el sacerdote y Dios, es decir de esta forma daban al altar la cualidad o símbolo de Cuerpo de Cristo, sobre el que conectamos con Dios.