Oh! Señor de los Milagros,
grandioso protector de los fieles
que a ti acudimos en busca
de tu amor e inmensa misericordia,
para exponerte nuestras aflicciones,
esperando tu consuelo y ayuda,
que nunca nos deja desamparados.
A tu presencia acudo a hacer mi oración.
Mi fe, comienza y termina aqui presente,
ante ti, porque Tú todo lo llenas,
eres principio y fin de todas las cosas.
ante ti, porque Tú todo lo llenas,
eres principio y fin de todas las cosas.
Estras en todas partes,
para que en todas partes yo te busque.
Estás dentro de mí para darme
y conservarme el ser.
Estás delante de mí para guiarme.
Estás detrás de mí para defenderme.
Estás debajo de mí para sostenerme.
Estás sobre mí para bendecirme.
Estás a mi lado para acompañarme.
Estás siempre conmigo para inspirarme,
para fortalecerme, para trabajar conmigo.
A tu presencia vengo, pues,
Oh, grandísimo Señor de los Milagros,
a hacer mi oración y a exponerte mi ruego.
