Vos sois nuestra esperanza
donde todo pobre alcanza
piedad, refugio y consuelo.
Junto a Vos, querida Madre
no tenemos que temer,
pues con cuidadoso anhelo
sois puerto de Salvación.
De vuestro Hijo apartad
desde hoy sus justos enojos
y a nosotros vuelvan sus ojos
a mirarnos con piedad.
Virgen y Madre mediad,
pues sois el iris del cielo,
sois puerto de salvación
y los pecadores apelan
al abrigo de tu manto,
y con doloroso llanto
vuestra protección anhelan.
