Porque soy un hijo de Dios
y Él creo toda la riqueza del mundo
voy a ser muy santo, sano, rico y sabio.
Dame ¡oh! Padre Celestial
el espíritu de la abundancia en mi vida
según tus designios,
porque para vos Señor,
todo es posible.
Se que el Señor puede
interferir en mi vida,
y otorgarme, por su gran bondad,
su protección, amparo y sustento,
pues si lo hace
con la más pequeñas de sus criaturas,
¿que no hará conmigo que soy su hijo?
Él dijo: "Pedid y se os dará"
y yo le llamo para pedir una vida mejor,
para que restaure la paz en el mundo,
para que solucione las carencias
de los pobres y abandonados,
para que alivie el sufrimiento
de los enfermos y necesitados,
para que saque de la soledad
a los abandonados y marginados.