¡Salve Yemanjá, Reina de los Mares!
Vos que gobernasteis las aguas,
Madre hermosa que a vuestro paso
vais limpiando y purificando todo lo malo
que se encuentra en nuestras vidas,
dando vida y esplendor
derramad sobre la humanidad
vuestra divina protección,
haciendo así, oh divina Madre,
una descarga en nuestros cuerpos materiales,
limpiando sus auras e infligiendo en sus corazones
el respeto y la veneración debida
a esa fuerza de la naturaleza
que con maternal amor simbolizáis.







