ayuda y sostén de los pobres,
fundadora de numerosos hospicios
para darles cobijo, sostén y ayuda,
para darles cobijo, sostén y ayuda,
que llegado al término de tu destierro,
y teniendo noticias del día
en que emprenderías tu tránsito a la eternidad,
te previniste con los Santos Sacramentos
y empuñando la imagen de María Santísima,
que quisiste te acompañara en el Sepulcro,
como en vida te había acompañado,
por la cordial devoción que desde tu niñez
profesaste a la gran Señora,
esperaste al Esposo,
el que con la comitiva de los cortesanos,
vino a recibir tu espíritu
y pasando por una preciosísima muerte
a lograr el premio de tus virtudes,
comenzaste a reinar con tu Esposo en el Cielo.


