El helecho que crece por lo general en lugares húmedos, oscuros y sombríos, salvo algunas de sus especies que viven alejadas del suelo, en los árboles y otras que se desarrollan en presencia de la luz del sol y en suelos rocosos y secos, es una de las especies vegetales más antiguas que se conocen, pues su edad supera los doscientos millones de años, por lo que utilizar los helechos como talismanes mantiene vivos sus ancestrales poderes que, generación tras generación, han ido evolucionando y asentándose.
Tal vez hayas oído decir más de una vez por boca de alguien que te aprecia la frase "mientras hay vida hay esperanza" y quizá, al margen de su contenido pueda albergar algún atisbo calificado de tópico o trivial, lo cierto es que la mencionada frase no es algo que se dice simplemente para salir del paso sino que, por el contrario encierra toda la fuerza latente en los helechos, tan y más viejos y sabios como los hombres y mujeres que componen la especie humana. En los helechos permanecen indelebles las huellas de la magia ancestral fosilizadas para siempre.
En el envés de las hojas de los helechos se fijan miles esporas de donde luego saldrán otras plantas, así la magia de los helechos permite multiplicar infinitamente los bienes y alegrías de hombres y mujeres que creen en su poder. Es en la Noche de San Juan cuando los gnomos salen a la superficie de la tierra precisamente a través de estás plantas, que en esa fecha están llenos de esporas dispuestas a cumplir los más mágicos deseos.
Si colocas dos hojas de helecho superpuestas entre las páginas de un libro y pides dos deseos, uno relacionado con el trabajo y otro con el dinero, en poco tiempo tendrás buenos resultados.